lunes, 14 de julio de 2008
Sobre Muse y Satriani
Joe Satriani es el héroe por naturaleza, el constructor de mundos de ciencia ficción transitados por alienígenas capaces de cruzar sueños azules. Muse, por su parte, nos obsequia una profunda y vertiginosa reflexión sobre nuestro mundo, nos confronta contra nosotros mismos y nos ubica como seres humanos vulnerables y a veces fugaces.
Satriani ha cruzado décadas, superando la técnica para darle paso a la expresión más sublime de cualquier nota, Muse, en su propuesta, nos ofrece nuevas décadas, Bellamy y compañía generan una química sonora inestable, afortunadamente, para los amantes del sonido de vanguardia, poco predecible.
Aunque los presupuestos están apretados y eso se entiende, recomiendo, en particular a los músicos colombianos, estar muy atento de estas presentaciones, muchos años hemos pedido a los artistas que marcan la historia del mercado sonoro contemporáneo y poco a poco ellos están aterrizando en nuestro país. No dejemos perder esa sana costumbre de ser bien visitados. Larga vida a la música que nos inspira!!!!
Fuerte abrazo
Á
lunes, 2 de junio de 2008
Radiónica en rotación
¿Tenemos propuestas artísticas que logren convertir nuestro sonido en un movimiento de vanguardia universal?
¿Nos han servido las nuevas plataformas tecnológicas para crear un mercado sonoro capaz de sostener económicamente a nuestros músicos?
¿Es necesario repetir los formatos rockeros y movimientos sonoros desarrollados en el siglo pasado?
¿ Nos asusta proponer futuros?
Si ustedes han reflexionado como yo y quieren ayudarme a responder tan complejas inquietudes lo agradecería mucho, tenemos éste blog para poder expresarlo.
Muchas gracias de nuevo, por dedicar unos minutos de lectura al presente escrito y por acompañarnos en nuestros diferentes espacios
Fuerte abrazo
miércoles, 27 de febrero de 2008
Yo también siento a Maiden
Hola, es un placer para mí saludarlos a través de este medio. He querido iniciar esta comunicación con una experiencia que definitivamente no puede pasar inadvertida en nuestro país: la visita de Iron Maiden.
Discutir sobre la vigencia o no del concepto sonoro de la agrupación inglesa implicaría muchas líneas en este blog, pero más allá de ese debate quiero concentrarme en lo esencial, la pasión en la música es sagrada y de alguna forma u otra la alegría que produce la visita de Bruce Dickinson y compañía nos hace recordar el amor primario e incondicional por el sonido.
Phillipe Siegenthaler e Iván García me acompañaron durante la tarde del miércoles 27 de febrero al aeropuerto El Dorado de Bogotá a la hora en que llegaba Iron Maiden a nuestro país, la verdad nos sorprendió ver un público muy joven, niños y niñas que quizá ni habían nacido durante la época dorada de la banda. Eso es inspirador, no podemos olvidar que la música une generaciones, razas, geografías, pasiones y pensamientos. Posteriormente nos dirigimos al Parque Simón Bolívar y vimos la concentración de personas que esperaban con ansiedad el concierto, no se puede discutir que nuestro país, por las circunstancias que sean, tiene en el metal una de sus bandas sonoras más interesantes para poder entendernos y comprendernos.
Quedan muchas reflexiones sobre este tema, pero insisto, quiero cerrar los ojos para poder contagiarme con esa ilusión primaria que significa el poder pagar una deuda multigeneracional como lo és la presentación de Iron Maiden. Sólo quiero dejar una pequeña recomendación: pagada la deuda, miremos hacia adelante y comencemos a transitar los caminos sonoros del presente siglo XXI.